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La lactancia en la regulación del apetito

La leche materna desempeña una gran variedad de funciones y aporta grandes beneficios al bebé. Esta lo acompaña des del nacimiento en su descubrimiento del nuevo mundo. Va más allá que cualquier otro alimento, ya que se está estudiando su función e importancia en la regulación del sistema apetito-saciedad del lactante.

Madre y bebé, una unión fomentada por la lactancia materna Imagen creada por valuavitaly – www.freepik.es

La regulación externa

Para empezar, debemos considerar que la leche materna contiene hormonas de la madre que ayudaran a la regulación de los procesos metabólicos del bebé. La correcta función del metabolismo es esencial en los seres vivos, ya que nos permitirá obtener energía de los alimentos, así como usar esta energía.

Se ha identificado una serie de hormonas en la leche humana que actúan como mensajeros neurometabólicos. Estas son la leptina y la grelina. Como el cuerpo del lactante aun se encuentra muy inmaduro, estas señales obtenidas de la leche materna ayudaran a establecer una correcta regulación del hambre en el bebé.

¿Quieres saber más de estas hormonas?
  • La leptina es una hormona sintetizada por el tejido adiposo, conocido como el tejido graso. Su función principal es regular nuestro apetito. Actúa inhibiendo nuestras ganas de ingerir más alimentos.
  • La grelina se secreta por nuestro estomago en el momento previo a la hora de nuestras comidas. Actúa como señal del hambre.

La regulación interna

Otro de los factores que se considera como contribuyente, es que los recién nacidos amamantados aprenden a auto-regular su propia ingesta energética de acuerdo con sus señales internas de apetito-saciedad (Brown y Arnott, 2014).

En psicología se ha especulado que esto podría ser debido a la succión realizada en las mamas. El hecho de que el bebé tenga que hacer fuerza de succión en el pezón para poder extraer la leche hará que comer implique un esfuerzo, y por lo tanto en el momento en que se noten saciados pararan. En cambio, el biberón suele tener una obertura que permite la salida de la fórmula infantil con más facilidad y menor esfuerzo. Por lo tanto, le puede resultar más cómodo acabarse todo el biberón. Esto puede llevar al bebé a tomar comida cuando no sea necesario.

Estos mecanismos podrían ser explicaciones potenciales para la moderada reducción en obesidad en niños amamantados. Los datos de la National Health and Nutrition Examination Survey (Encuesta nacional de salud y nutrición de Estados Unidos) de 1999-2008, muestran una reducción de la obesidad en niños de 3 a 6 años, blancos no hispanos que recibieron leche materna (Messiah et al, 2012).

Por lo tanto, ¿lactancia materna o leches infantiles?

Este debate ya ha sido muy discutido y ha acabado con la balanza desplazada hacia la lactancia materna, siempre que sea posible para la madre. La Asociación Española de Pediatría (AEPED) recomiendan la lactancia materna de forma exclusiva hasta los 6 meses de edad. Del mismo modo, la Organización Mundial de la Salud (OMS), reconoce los beneficios a largo plazo de la lactancia, como reducir el riesgo de sobrepeso y obesidad, y también recomienda la lactancia materna durante los primeros 6 meses.

La OMS y la AEPED recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de edad.

Para acabar de describir la leche materna, podríamos bautizarla como un súper alimento debido a su composición en macronutrientes, es decir en proteínas, carbohidratos y grasas saludables. También contiene células inmunitarias para aportar defensas y ayudar al desarrollo del sistema inmunitario del bebé. Además, es necesario resaltar su gran capacidad para adaptarse según las necesidades del lactante. Esta capacidad es debida a que la leche materna va cambiando con el desarrollo del bebé y también durante la toma.

Video de la plataforma Efesalud, especializada en contenidos de salud, donde resume 5 beneficios de la Leche materna

Podemos ver que la leche materna no solo aporta los nutrientes necesarios para un correcto crecimiento y desarrollo del recién nacido, sino que puede resultar clave para un buen desarrollo de la regulación del apetito.

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