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España tiene el doble de campos de golf que en 1991. ¿Cuánta agua consumen?

El 74% del territorio español está en riesgo de desertificación por el cambio climático. Y la escasez de agua, o directamente la sequía actual, está afectando a todo el país, pero más notablemente a comunidades autónomas como Cataluña, Murcia o Andalucía. Sin embargo, el número de campos de golf no ha dejado de crecer desde hace tres décadas.

Según un estudio del Instituto Geológico y Minero de España, en 1991 había 221 campos de golf en España. Entre ese año y 1995 nuestro país sufrió la sequía más devastadora registrada hasta entonces. Esto no fue un impedimento para que siguieran abriéndose más, hasta llegar a la cifra actual de 449.

Andalucía, la comunidad con más campos de golf

La comunidad autónoma con más territorio de España, Castilla y León, pasó de tener 13 a 46 campos en tres décadas. Se trata de un crecimiento del 254%, superado, sin embargo, por Murcia (567% más) y Castilla-La Mancha (900% más en treinta años).

La segunda comunidad más grande, Andalucía, es la que más campos de golf alberga: 107, frente a los 60 de 1991.

Precisamente Andalucía, Castilla-La Mancha y Murcia son algunas de las comunidades que reciben menos precipitaciones históricamente. También en los últimos años, como muestran los datos.

Actualmente, el 34,5% del territorio se encuentra en situación de emergencia (21,9%) o de alerta/excepcionalidad (12,6%) por escasez de agua, según las cifras del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

También hay situaciones preocupantes en el tradicionalmente lluvioso norte. Cantabria arrastra un par de años notablemente secos y su agua embalsada oscila entre el 25% y el 30% desde hace meses. La situación es tan dramática que en abril de 2023 se trasladó a miles de peces de los ríos cántabros para que no murieran por el bajo caudal.

Cantabria, la tercera comunidad más pequeña de España (sin contar a Ceuta y Melilla), posee 11 campos de golf, si bien Baleares, solo un poco más pequeña que la región cántabra, tiene 22.

¿Cuánto ‘beben’ y cómo se riegan los campos de golf?

En el estudio del Instituto Geológico y Minero de España se calculaba que un campo de golf clásico, de 18 hoyos, consumía de media 150.000 m3 de agua al año (150.000.000 litros). Hay algunos campos más pequeños y otros mayores, por lo que es difícil estimar con precisión la cifra.

Si nos atenemos a ese dato del IGME, podría decirse que, en un año, los campos de golf españoles consumen casi tanta agua como todos los hogares de Aragón, que tiene 1,34 millones de habitantes. Otros cálculos, como el del ingeniero y activista de Ecologistas en Acción, Santiago Martín Barajas, elevan mucho más el consumo. Martín lo equipara a lo que gastan 4 millones de personas.

En algunas comunidades tradicionalmente lluviosas, las propias precipitaciones mantienen estos campos verdes. ¿Pero qué ocurre en las zonas más secas?

¿Agua reciclada, desalada, extraída de acuíferos…?

La Real Federación Española de Golf afirma que riegan «con agua regenerada o desalada no apta para el consumo humano». «Regenerar el agua cuesta dinero y necesitas un producto que sea suficientemente rentable como para que te merezca la pena adquirirla», declaró Pablo Mansilla, presidente de la Real Federación Andaluza de Golf.

Sin embargo, un estudio publicado en ‘Spanish Journal of Agricultural Research’ concluyó que los campos de golf que reutilizan el agua se riegan en exceso, en concreto, un 83% más de lo necesario.

Ecologistas como Martín Barajas niegan que el riego provenga del reciclado de agua y afirma que hay quienes recurren de forma ilegal a la extracción de agua de acuíferos, «que es más barata porque no necesita tratamiento», pero sobreexplota «esos espacios naturales». De hecho, solo en 2019 Baleares multó a tres campos de golf con más de 440.000 euros por extracciones ilegales de agua.

Además, para mantener el césped en buen estado, los campos de golf utilizan fertilizantes y pesticidas. Estos afectan a la calidad de las aguas subterráneas y a la salud de la fauna que se acerque por la zona. Desde el sector, sin embargo, alegan que «los fitosanitarios empleados son de baja toxicidad».


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